27 oct. 2011

Los héroes de Irak

Por: | 22 de octubre de 2011
Tras ocho años, la guerra de Irak se salda con 4.479 soldados norteamericanos muertos en combate. Un millón de hombres y mujeres han pasado por alguna de las 300 bases que Estados Unidos ha tenido operativas en el país. El peor año fue 2007, con 904 caídos. Justo entonces, la cúpula militar convenció a George W. Bush de que enviara un refuerzo de 20.000 tropas al frente, para tratar de combatir la insurgencia en Bagdad y en el bastión rebelde de la provincia de Al Anbar. La estrategia fue un éxito, que permite la retirada antes de finales de 2011. De todos esos soldados, sólo cuatro han recibido la Medalla al Honor.
Esa condecoración es la mayor que puede recibir un soldado en EE UU. Desde el nacimiento de la nación norteamericana, 3.449 hombres la han obtenido. Mujeres, solo una. Mary Edwards Walker recibió la medalla de manos del presidente Andrew Johnson por sus servicios como cirujana en la Guerra Civil  y por haber caído presa del ejercito confederado. Aquello fue en 1865. En la guerra de Irak, iniciada en 2003, ni una sola mujer la ha recibido. Esa medalla la concede el presidente a aquellos que “arriesgaron sus vidas mas allá de la llamada del deber, mientras se encontraban en acción contra el enemigo de EE UU”.


050404_smith_hmed_6a.grid-6x2Paul R. Smith, primero en recibir la Medalla al Honor porsu servicio en Irak. Foto: Depto. de Defensa. 

El primero en recibirla en Irak fue el sargento del Ejercito de Tierra Paul R. Smith, fallecido el cuatro de abril de 2003 a los 33 años, en la toma de Bagdad. Su batallón cruzó el río Eufrates y llegó a la capital cuando todavía huían de ella los últimos del gobierno de Saddam Hussein. Cuando los soldados construían un recinto para retener a prisioneros, 100 tropas iraquíes iniciaron un ataque. El sargento Smith organizó la defensa. Lanzó granadas para detener el ataque y salvó la vida a tres compañeros heridos. Luego utilizó la ametralladora de un compañero abatido para seguir atacando al enemigo. Mató a entre 20 y 50 iraquíes, y salvó a 100 tropas norteamericanas. Bush le concedió la medalla el 4 de abril de 2005.
Los otros tres condecorados murieron de forma similar: amortiguando explosiones con sus cuerpos. Jason Dunham, al que sus amigos llamaban familiarmente Uno, fue un marine que falleció a los 22 años, el 22 de abril de 2004, en Husaybah, en la provincia insurgente de Al Anbar. Durante una misión de reconocimiento encontró un vehículo cargado con armas. Al intentar interrogar al conductor, este lanzó una granada. Dunhamm salvo a los demás miembros de su destacamento lanzándose sobre ella. Quedó en estado grave y murió ocho dias despues. Bush le concedió la Medalla al Honor el 11 de enero de 2007. Se convirtió en el primer marine en recibirla desde la guerra de Vietnam.


MONSOOR014El SEAL de la Marina Michael Monsoor. Foto: Marina de EE UU. 


Michael Monsoor, de 25 años, falleció en Ramadi, el 29 de septiembre de 2006. Era miembro del equipo de operacions especiales SEALS de la Marina. Se hallaba en una misión de reconocimiento, cubriendo a sus compañeros desde un tejado al que un insurgente lanzó una granada. Monsoor era el único que tenía acceso a una salida del edificio, pero en lugar de correr, cubrió la explosión con su cuerpo, muriendo media hora después. Salvó a dos SEALS. El 31 de marzo de 2008, Bush le concedió la Medalla al Honor.
De un modo muy parecido murió el soldado raso Ross McGinis, que pertenecía al Ejercito de Tierra. Tenia 19 años el 4 de diciembre de 2006, cuando le correspondió ser el ametrallador en un vehículo acorazado Humvee, en una misión al este de Bagdad. Los insurgentes lanzaron una granada dentro del vehículo y McGinis se lanzó sobre ella, salvando a otros cuatro soldados. El dos de junio de 2008 Bush le concedió la medalla al honor de forma póstuma. Fue la ultima ocasión en que un caído en Irak la recibió.


Obtenido de "El Pais"


De soldado a sintecho

Por: | 24 de octubre de 2011
 
De defender a su patria en una de las provincias más inestables de Afganistán, a no tener casa. Les presento a Matt B. Farwell, un hombre que le ha entregado a su patria todo lo que alguien le puede dar: algunos de los mejores años de su juventud; su propio hermano, fallecido en accidente de helicóptero, y la vida acomodada que ahora podría estar viviendo si hubiera acabado sus estudios en la Universidad de Virginia. En lugar de eso, Matt ingresó en el Ejército de Tierra en 2005. Es miembro de la generación 11-S, los cinco millones de soldados alistados después de los atentados de 2001.

4129934582_a0b7d9fb51(Matt en Afganistán. Foto cortesía de Matt B. Farwell)

Matt mató y vio morir. Vivió en Afganistán algunos de los mejores y de los peores momentos de su vida. Y al querer regresar a casa, se encontró con que los héroes, a veces, no tienen una casa a la que volver. Matt es, técnicamente, un sintecho. El gobierno de Estados Unidos define a esa persona como alguien que “carece de una residencia nocturna adecuada, regular y permanente”. Y Matt duerme a veces en casa de sus padres, en Kansas. Otras, desde que se mudó recientemente a California, en sofás de amigos. Cuando puede reunir los pocos dólares que cuesta una habitación en un motel de carretera, tiene el privilegio de descansar en una cama. En algunas ocasiones ha dormido a la intemperie.
Cinco años de entrega al ejército se han saldado con una pensión de 370 dólares mensuales, 268 euros para comer, dormir, vivir. Ahora Matt quiere ser escritor. (Este es su blog). Siente que la guerra le ha puesto cosas dentro que sólo puede sacarse escribiéndolas. La aniquilación de dos de sus amigos en la provincia de Paktika. La muerte de su hermano, Gary, en Alemania. La experiencia de matar. La extrañeza de descubrirse gritando de alegría cuando vio al enemigo, a otro ser humano, morir. La muerte y la guerra. No se ha enfrentado a la vida del mismo modo, después de aquello. Y sus textos, como esta entrada, así lo reflejan.


4129933346_75d9b1ae2f(Matt en Afganistán. Foto cortesía de Matt B. Farwell)
Matt no se arrepiente de nada. Pero admite las dudas que le asaltaban después de sentir la adrenalina de matar. “Entonces te detienes y piensas: ¿a quién he matado?”, explica. “Desde luego, no le he disparado al propio Bin Laden en la cara. ¿Quién era ese enemigo? ¿Y si era un granjero al que los talibanes o los Haqqani le habían extorsionado para que tomara las armas?”. Las pesadillas que sigue tendiendo, Matt no se las desea ni a su peor enemigo. “He visto cosas horribles, que no me abandonarán jamás”, confiesa.
Volver de la guerra con semejantes recuerdos a cuestas, enviar el currículum a más de 300 empresas (ha pedido trabajar de casi todo, desde lavaplatos a celador) y no obtener respuesta alguna: una experiencia amarga. Matt intenta abrirse paso en la sociedad, oyendo cómo los políticos hablan sin cesar de la deuda que tienen gobernantes y electores con los soldados, que eligieron ir a la guerra para que el enemigo no volviera a atacar en casa. Las frases ampulosas, sin embargo, no le facilitan la vida a veteranos como él.

110926-M-HB024-028(Un soldado afgano, en Kandak, al anochecer. Foto: Marines)
Las cifras son tan exorbitantes que la gravedad de la situación se desdibuja en ellas. En EE UU hay 23 millones de veteranos de guerra. Según datos del gobierno, unos 136.000 soldados que regresan del frente duermen en la calle al menos una noche del año. Un estudio de la Asociación Americana de Psicología mantiene que la mitad de los soldados que retoman sus estudios universitarios al volver del frente ha contemplado el suicidio. Un 20% ha hecho planes específicos para matarse. Cada día, 17 veteranos de EE UU se quitan la vida.
Matt lo ha vivido de cerca. Compañeros que volvieron del frente y murieron en extrañas circunstancias. “Accidentes de tráfico extraños, sobredosis de drogas, situaciones que no parecen muertes naturales. La gente elige métodos muy variados para suicidarse”, explica. Definir un suicidio es, de hecho, difícil. “Mi amigo Michael Cloutier, que probablemente me salvó la vida en un puesto militar en Afganistán cuando nos atacó un grupo de talibanes que nos triplicaba en número, murió de una sobredosis a un año de volver del frente”, añade.
Matt ha estado 18 meses vagando por EE UU, aquella patria que le recuerda que su generación es una generación de héroes. Ahora se encuentra en California; pronto regresará a Kansas, a quedarse con su familia una temporada, y probablemente reanudará en unos meses sus estudios en la Universidad de Virginia. Me cuenta que el miércoles pasado una desconocida le abrió su casa, le dejó dormir en su sofá y le dio 20 dólares para comer. Piensa que ese es el verdadero patriotismo. “No son las banderas, las pegatinas o los eslóganes. Esa ayuda, de alguien que decide hacer el bien, me hace ver que mis sacrificios para defender mi patria valieron la pena”.
(Matt tiene una cuenta de Twitter. Se le puede seguir aquí).


Sacado de "El Pais"

22 oct. 2011

Carta del padre del último Guardia Civil asesinado por ETA: "Ni olvidamos ni olvidaremos".


Diego, hijo, tu muerte no fue en balde. Lucharemos hasta el final para que se haga justicia, por ti y por las 858 víctimas del terrorismo. Nosotros hemos puesto los cadáveres encima de la mesa y ellos pretenden que tú tengas la misma consideración que los propios terroristas. Eso no será así. Sería la derrota de la justicia humana: equiparar al verdugo con su víctima. Tú, hijo, defendiste, junto a centenares de policías, militares, jueces y ciudadanos caídos, la Ley, y por eso te mataron. Diego, te mataron sólo por ser un Guardia Civil, por cumplir tu deber. La única guerra es la que ellos mantienen contra la democracia. Diego, por la dignidad y la justicia, no vamos a claudicar. El fin de ETA será real cuando entreguen las armas y pidan perdón por el dolor causado, y cuando asuman su responsabilidad moral aquellos que les han ayudado políticamente con total impunidad.  Diego, que sepan todas las víctimas que los que estamos aquí seguiremos luchando para que su memoria no se pierda.  Me presento para senador en el último lugar por las listas de Guipuzcoa, que con tanta valentía y generosidad me ha ofrecido en Partido Popular. Si alcanzo esta responsabilidad, lucharé por vuestra memoria, para construir un mausoleo en el corazón de Guipúzcoa, con un fuego permanente, con tu nombre, Diego, y los de todas las víctimas asesinadas a manos de ETA. Para que viváis siempre entre nosotros. Porque, hijo,  ni olvidamos ni olvidaremos.
Antonio  SALVÁ

12 oct. 2011

12 de Octubre

Hoy 12 de Octubre, celebramos la Fiesta Nacional de España.
Tambien, celebramos la festividad de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Guardia Civil.

9 oct. 2011

Actros Armoured Heavy Support Vehicle System (AHSVS)




Impresionante video sobre el transporte de material pesado por parte de las tropas canadienses en Afghanistan. El ejercito de Canada usa una versión modificada del clásico Mercedes Benz Actros: El Actros Armoured Heavy Support Vehicle System (AHSVS)

5 oct. 2011

12-O Día de la Fiesta Nacional.

Como viene siendo habitual en los últimos años, un elemento característico del 12 de octubre será el desfile militar, que este año discurrirá entre la Glorieta de Carlos V y la Plaza de Colón de Madrid, un recorrido 600 metros más largo que el de la edición de 2010.
Los actos comenzarán a las 10.30 horas, con la llegada de los Reyes a la Plaza de Neptuno. Después, tras el izado y homenaje a la bandera nacional, así como el homenaje a los que dieron su vida por España, dará comienzo el tradicional desfile terrestre y aéreo, que concluirá hacia el mediodía.
Los actos serán retransmitidos por TVE.
Secuencia de los actos.