22 oct. 2011

Carta del padre del último Guardia Civil asesinado por ETA: "Ni olvidamos ni olvidaremos".


Diego, hijo, tu muerte no fue en balde. Lucharemos hasta el final para que se haga justicia, por ti y por las 858 víctimas del terrorismo. Nosotros hemos puesto los cadáveres encima de la mesa y ellos pretenden que tú tengas la misma consideración que los propios terroristas. Eso no será así. Sería la derrota de la justicia humana: equiparar al verdugo con su víctima. Tú, hijo, defendiste, junto a centenares de policías, militares, jueces y ciudadanos caídos, la Ley, y por eso te mataron. Diego, te mataron sólo por ser un Guardia Civil, por cumplir tu deber. La única guerra es la que ellos mantienen contra la democracia. Diego, por la dignidad y la justicia, no vamos a claudicar. El fin de ETA será real cuando entreguen las armas y pidan perdón por el dolor causado, y cuando asuman su responsabilidad moral aquellos que les han ayudado políticamente con total impunidad.  Diego, que sepan todas las víctimas que los que estamos aquí seguiremos luchando para que su memoria no se pierda.  Me presento para senador en el último lugar por las listas de Guipuzcoa, que con tanta valentía y generosidad me ha ofrecido en Partido Popular. Si alcanzo esta responsabilidad, lucharé por vuestra memoria, para construir un mausoleo en el corazón de Guipúzcoa, con un fuego permanente, con tu nombre, Diego, y los de todas las víctimas asesinadas a manos de ETA. Para que viváis siempre entre nosotros. Porque, hijo,  ni olvidamos ni olvidaremos.
Antonio  SALVÁ