28 abr. 2014

La Casa de Goma

Contar con 6.000 hectáreas libres para realizar el adiestramiento de todo tipo de unidades, hasta nivel Brigada, justo al otro lado de la valla del acuartelamiento, es una gran ventaja que sin duda contribuye a que las unidades de La Legión ubicadas en Viator (Almería) mantengan un nivel de operatividad de los más elevados del Ejército de Tierra. El Campo de Maniobras y Tiro (CMT) “Álvarez de Sotomayor”, con 6.047 hectáreas y 32 kilómetros de perímetro, con elevaciones desde los 400 a los 1.365 metros sobre el nivel del mar, de territorio seco y sin apenas vegetación arbórea, conforma un entorno casi perfecto para simular ambientes de características algo más que similares a los que –en los últimos años- La Legión ha tenido que enfrentarse en sus misiones fuera de nuestras fronteras.



Pero junto a un paraje inhóspito, pero precisamente por ello adecuado para el movimiento y para la práctica con cualquier tipo de arma de las que cuenta en dotación  La Legión, se encuentran otras instalaciones no menos relevantes que completan la zona dedicada al adiestramiento. En los últimos años, el movimiento de grandes unidades ha dejado paso a otras tácticas que priman el uso de secciones, compañías a lo sumo, potenciando a su vez al máximo la formación del soldado que va a tener que afrontar intervenciones en ambientes urbanos, donde el binomio, la escuadra como mucho, va a ser el componente básico que va a decidir el éxito de su intervención y hasta su propia supervivencia.

Por eso, en el CMT “Álvarez de Sotomayor”, que se extiende por los municipios de Pechina, Viator y
Almería, además de las miles de hectáreas de campo abierto, han ido creciendo instalaciones que recrean las condiciones más habituales del combate actual. Los ambientes urbanos, de configuración rural con edificios de planta baja o de ciudad con más alturas, llenan una parte de este campo de adiestramiento.

La Unidad de Apoyo a la Preparación (UAPRE), que se conforma en 2002 en el III Tercio de la Brigada “Rey Alfonso XIII” de La Legión (BRILEG), dedica su tiempo fundamentalmente a preparar el entorno adecuado para la instrucción de la tropa y dirigir los cursos de combate en zonas urbanizadas para cuadros de mando. Una decena de instalaciones de tiro y de combate en zonas urbanizadas conforman el total de las disponibles. Incluyen: un recorrido de iniciación para el HK-G36, foso de tiro instintivo, casa de goma, calle de tiro, aula de iniciación al combate en zona urbanizada, área urbanizada, torre multiusos, alcantarillado para incursiones subterráneas, casa fortificada y poblado africano.

834 metros cuadrados de habitaciones


Una de las instalaciones que llama más la atención es la denominada casa de goma. Dependiente del III Tercio “Don Juan de Austria”, se construye en 2003 y en su momento fue la instalación de estas características más grande de Europa. Sustituyó a otra inicialmente habilitada en el fondo de una piscina en desuso.

De dimensiones incomparablemente más grandes que su predecesora, la casa de goma fue diseñada para adiestrar con fuego real de fusil de asalto (calibre 5,56 mm NATO) a quienes deben limpiar viviendas u otros lugares cerrados y, por lo tanto, desenvolverse en ambientes muy reducidos. La casa de goma está conformada por distintos tipos de habitaciones, mobiliario de madera que puede cambiar de situación a voluntad de los instructores, así como las siluetas de tiro. Su particularidad, y de ahí su nombre, viene determinada porque sus paredes están construidas con neumáticos usados, que cumplen a la perfección la función de absorber los impactos e impedir que ningún proyectil atraviese sus muros.

Apilados hasta los cuatro metros de altura y rellenos de arena de río, con doble fila en todas las paredes, las columnas de neumáticos están unidas en su parte más alta mediante vigas de hierro recubiertas de caucho. Ocupando una extensión de 1.235 metros cuadrados, totaliza 834 metros cuadrados útiles. La distribución de los espacios es irregular y las puertas pueden estar abiertas o cerradas, teniendo en este último caso que ser franqueadas utilizando distintas técnicas. Sin techumbre, una serie de cámaras de circuito cerrado, hasta una treintena, envían imágenes en tiempo real a una sala de visionado desde donde se controla y se graba todo lo que acontece en su interior desde cualquier ángulo. Una de estas cámaras, la central, es de gran  precisión, habilitada para captar hasta el menor detalle. Kilómetro y medio de cable coaxial completan la instalación.

La ambientación se complementa con un sistema de megafonía que introduce en la casa distintos sonidos a voluntad, con la intención de crear una atmósfera estresante adicional y que el combatiente se acostumbre así a lidiar con cualquier imprevisto. Distintos tipo de música, como el rock duro o sonidos de armas de fuego, son las empleadas más habitualmente para adiestrar a los legionarios, aprendiendo así a ignorarlas y centrarse en lo que deben hacer: cumplir la misión que se les ha encomendado.

El diseño de la casa se compone de una puerta de acceso principal, una entrada subterránea, para simular la incursión desde el subsuelo, y de 10 habitaciones con 4 pasillos y varios recodos angostos.

En la construcción de las paredes se emplearon 37.500 ruedas de neumático de distintos tipos. El suelo es de láminas de caucho, al igual que los recubrimientos de las vigas de la estructura, que son el soporte de la casa.

Igual que en una acción real, la preparación se lleva a cabo por binomios, dada la estrechez de los espacios. En el ejercicio del que fuimos testigos, dos binomios se disponen a entrar en la casa, actuando uno de ellos de líder y el otro en labores de apoyo unos metros más atrás. A retaguardia del segundo binomio, un empotrado les acompaña bajo la protección a su espalda de un legionario que le guía y le indica cuando avanzar o detenerse, a modo de protegido que hay que extraer.


La coordinación de movimientos entre ambos integrantes del binomio, en espacios tan angostos, es primordial, así como la asignación de zonas a cubrir dentro de las estancias. Nada de fuegos cruzados. Cuando se introducen en las habitaciones, cada componente del binomio se preocupa de escrutar y limpiar, si fuera preciso, la parte que se le ha asignado. Cuando se considera segura la primera estancia, el segundo binomio se adentra en ella, cubriendo el avance hacia la siguiente del primero. Así una habitación tras otra.


Los blancos son repasados por el instructor al final del ejercicio, en presencia de los actuantes. En este caso por el teniente que ha cubierto al empotrado hasta el final de la casa. En todas las estancias hay dobles o triples blancos, aunque no todos abatibles. En los pocos segundos que dura cada acción, hay que decidir si se abate o no, dependiendo de su configuración, que lo convierte o no en objetivo. Y si se hace, siempre con dos disparos a cada blanco en modo semiautomático. Todos los blancos, en este ejercicio, al final tenían dos impactos.

La seguridad es una obsesión en este tipo de ejercicios. Hasta que no se recibe la orden de inicio, no se monta el arma y una vez finalizado el mismo se extrae el cargador aún dentro de la casa, vaciando la recámara y disparando en vacío en el cajón de arena dispuesto justo antes de abandonar la instalación.

El objetivo es recrear un ambiente hostil y en ocasiones agobiante, a lo que contribuye la negrura de las paredes de neumáticos. Se trata de controlar la adrenalina. Es el adiestramiento del instinto en situaciones de alto estrés.

Adiestramiento de Fuerzas Ligeras


La homologación de la casa de goma por el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC), necesaria para su uso en labores de adiestramiento, le confiere además la peculiaridad de ser la única con que cuenta el Ejército de Tierra, por lo que otras unidades distinta de La legión acudan al CMT “Álvarez de Sotomayor” para adquirir este tipo de adiestramiento. El pasado mes de octubre, el III Tercio fue anfitrión de unas Jornadas de Formación de Instructores de Combate en Zonas Urbanizadas para cuadros de mando pertenecientes a las unidades integradas en el Mando de Fuerzas Ligeras (FUL), en el que está encuadrada la BRILEG.

Entre otras instalaciones, los mandos procedentes de distintos puntos de España y de las distintas brigadas integrantes de las FUL, utilizaron la casa de goma para adquirir la instrucción necesaria de binomio y escuadra, con fuego real, en el interior de un edificio.


Publicado originalmente en papeldeperiodico.com

26 abr. 2014

Certifican el fallecimiento de los cuatro militares del helicóptero accidentado en Canarias

Un juez togado militar ha certificado este viernes el fallecimiento de los cuatro militares que viajaban en el helicóptero del Ejército del Aire accidentado el pasado 19 de marzo en aguas Canarias, según ha informado el Ministerio de Defensa en su cuenta oficial de Twitter.

El Ministerio de Defensa, que ha trasladado su pésame a las familias, ha suspendido la búsqueda de los tripulantes del helicóptero porque la empresa estadounidense contratada para la localización considera que "ya no hay posibilidades racionales" de encontrar más restos.

Sebastián Ruiz, el padre del teniente natural de Chiclana de la Frontera (Cádiz) Sebastián Ruiz Galván, desaparecido tras el accidente de un helicóptero, ha confirmado a Europa Press que Defensa le ha trasladado este viernes que entre los restos recuperados en la búsqueda hay algunos correspondientes a su hijo.

Según ha detallado, este domingo, a las 12.00 horas, tendrá lugar en la base aérea de Gando, localizada al este de la isla de Gran Canaria, dentro de los municipios de Telde y de Ingenio, un funeral militar oficial tras el cual su familia con los restos de su hijo se trasladarán a Chiclana para la celebración del responso y el entierro el lunes a las 12.00 horas.

Igualmente, los restos de la teniente Carmen Ortega, natural de Pinos Puente (Granada), también serán trasladados al municipio granadino tras el funeral militar, según han informado a Europa Press el alcalde de la localidad, José Antonio Medina, quien ha precisado que aún no está cerrada la hora del entierro en el municipio.

Diez días de búsqueda


Según ha informado a Europa Press el departamento que dirige Pedro Morenés, la compañía Phoenix International Holding ha determinado, después de diez días de búsqueda, que "ya ha aplicado todos los medios y recursos de que dispone de manera intensiva y conforme a sus procedimientos más exigentes".

Phoenix ha comunicado a Defensa que "no cabe esperar nuevos hallazgos", por lo que entiende que "no tiene objeto proseguir con la búsqueda" de más restos de los dos militares todavía desaparecidos. El Ministerio ha aceptado estas explicaciones de la empresa y, por tanto, se ha cancelado el rastreo.

Los tripulantes de la aeronave eran el capitán Daniel Pena Valiño, los tenientes Carmen Ortega Cortés y Sebastián Ruiz Galván y el mecánico sargento Carlos Caramanzana Alvarez. El quinto ocupante, el sargento Johander Ojeda, fue rescatado con vida a los pocos minutos del siniestro.

Sólo dos cuerpos recuperados


El robot 'Rémora II', del buque 'EDT Ares' de la empresa Phoenix, localizó el pasado domingo en el lecho marino, a más de 2.300 metros de profundidad, el helicóptero 'Súper Puma' siniestrado hacía un mes

y al día siguiente consiguió recuperar dos de los cuerpos de los cuatro militares fallecidos.

Sin embargo, los equipos de rescate sólo pudieron localizar restos que podrían pertenecer a los otros dos tripulantes, si bien consideran que, con el paso de los días, "ya no hay posibilidades racionales" de localizar otros restos.

La Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares continúa estudiando los restos que han aparecido en los últimos días para poder identificarlos, al tiempo que seguirá con la investigación abierta para determinar las causas del accidente, que tuvo lugar durante unas maniobras nocturnas al sur de Fuerteventura.


17 abr. 2014

Carta de un policía del "Puma 70"


Hola compañeros, soy un Policía perteneciente al Puma 70 de la 1ª Unidad de Intervención Policial, y estuve presente en los incidentes del día 22 de marzo, puedo decir muchas cosas en esta carta, como por ejemplo la mala coordinación, la cantidad de golpes que recibimos, o la información reservada abierta, pero no voy a hablaros de nada de esto, solo quiero daros las GRACIAS a todos por el apoyo recibido estos días.

Sin haber pedido permiso, se que hablo en nombre de todo el PUMA 70, y después de todas las muestras de agradecimiento, me gustaría hacer publica, nuestra gratitud a todos los que habéis estado ahí.

El día 22 por la noche, cuando salí del hospital, tengo que reconocer que mi orgullo estaba tirado por los suelos, unos malnacidos me lo habían quitado, no habíamos tenido la mínima oportunidad de defendernos, y peor aún estuvimos muy solos, esperando un apoyo que tardo mucho en llegar, solo con unos cuantos grupos de los nuestros, hubiéramos resuelto esa situación como bien sabemos hacer, al día siguiente cuando me desperté, mi teléfono tenia cientos de llamadas y de mensajes, comenzaron a salir las primeras imágenes en tv, cantidad de vídeos circulaban por la red, y de una manera que aun no se, nos concentramos en Moratalaz el domingo, para mostrar nuestro descontento.

En ese preciso momento, fue cuando empece a recuperar mi orgullo, ahí me di cuenta de que nuestros compañeros estaban con nosotros, y por supuesto empezamos a sentirnos importantes, y todo eso a sido gracias a vosotros, nos os podéis imaginar como se agradece este apoyo en estos momentos tan difíciles, y ese apoyo, es el que ha hecho, que estemos deseando ponernos nuestras botas y volver al tajo, y demostrar, que si nos dejan, sabemos trabajar.

Podría estar llenando folios en señal de agradecimiento, pero creo que es de obligado cumplimiento, individualizar a estas personas, que ese día nos ayudaron.

GRACIAS a los compañeros de Información, sin vuestro aviso por el equipo, lo mismo hoy no lo contamos.

GRACIAS al PUMA 90 por haber ido en nuestra ayuda, se de buena tinta que se comían por ayudarnos, pero tardaron en comisionarlos,

GRACIAS a la dotación del Samur que se juegan la vida para ayudar a uno de los nuestros.

GRACIAS al G.R.I de la Policía Local de Madrid, estuvieron con nosotros y nos ayudaron en nuestro repliegue, todavía recuerdo la frase de un policía de esta unidad, al pasar por su lado, la cual hizo subirme el animo a pesar de ir cojeando y con la cara partida...digo:

SOIS LOS MEJORES CHICOS.

Por supuesto de una manera mas general, quiero agradecer el apoyo de todo el CNP, de todas las UIP de este país, de Guardias civiles, Policías Locales, Mossos, Ertzainas, Forales, Militares, Vigilantes de seguridad, ciudadanos anónimos que han intervenido en radio y tv, a todos los que estuvisteis el miércoles manifestando vuestro apoyo en tantos centros policiales, todos juntos habéis conseguido que me emocione en varias ocasiones con vuestros mensajes de reconocimiento a nuestra labor, con esos fotos montajes que están tan de moda ahora, .....a todos

GRACIAS COMPAÑEROS, MUCHAS GRACIAS.

Por fin he encontrado el significado de la palabra compañero, y os puedo garantizar, que no me importaría que me partieran la cara mil veces mas, sabiendo que voy a volver a recibir este grandioso reconocimiento por vuestra parte, eso no tiene precio, os lo garantizo.

La firma un Policía que esta orgulloso de pertenecer a la U.I.P.



Visto en: foropolicia

14 abr. 2014

I Marcha Motera del Ejército de Tierra "Con tu Ejército, con nuestra Bandera"

El próximo domingo 18 de mayo, se realizará la I Marcha Motera "Con tu Ejército, con nuestra Bandera", organizada por el Ejército de Tierra.

La Concentración se iniciará en el Cuartel General del Ejército y recorrerá El Paseo de la Castellana y la Carretera de Colmenar para llegar a la base "El Goloso" de la Brigada Acorazada "Guadarrama XII", donde está previsto que finalicen los actos a las 15:30 horas.
La base ese día celebrará una jornada de puertas abiertas dónde exhibirá diverso material y vehículos.



Los interesados podrán inscribirse del 12 al 15 de mayo en el Cuartel General del Ejército (Calle Alcalá, nº 51),  o desde hoy, mandando un correo electrónico a webmasterARROBAet.mde.es, indicando el nombre completo, DNI y modelo y matrícula de la motocicleta.

Toda la información del evento, que se enmarca dentro de las actividades por el Día de las Fuerzas Armadas, está disponible en la página web del Ejército de Tierra

13 abr. 2014

Operación Maxorata-72

El pasado jueves 11 de abril se cumplía el 42 aniversario del accidente Tefía, en Puerto del Rosario, dónde el fuerte viento que hacía ese día arrastró varios kilómetros a los paracaidistas hasta estrellarlos contra el llano de La Laguna.

En abril de 1972 se celebraban unas maniobras conjuntas del Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire en Tefía (Puerto de Santamaría). El ejercicio, denominado "Maxorata-72", movilizó a cinco mil hombres en un simulacro que consistía en la toma de un aeródromo. La mañana del 11 de abril, alrededor de un centenar de paracaidistas, pertenecientes a la Bandera Roger de Flor, saltaron desde cinco aviones DC-3 de la base aérea de Gando en Gran Canaria. Las fuertes rachas de viento, los arrastraron hasta 3 kilómetros y terminaron precipitándose contra un llano empedrado conocido como el Tablero de La Laguna.
Como consecuencia de ello, once CLPs y dos sargentos fallecieron, y 56 militares quedaron gravemente heridos.
Los heridos fueron conducidos en coches particulares, taxis y camiones militares al centro clínico "Nuestra Señora de la Peña", situado en la capital, pero los medios sanitarios eran limitados y no se podía atender a los heridos, se les ponía suero y eran evacuados a Las Palmas. La ayuda de los vecinos resultó fundamental para transportar a las victimas, debido a la ausencia de ambulancias.

Desde entonces, cada 11 de abril, miembros de la  I BILPAC (I Bandera de Paracaidistas) y del RIL Soria 9, se reúnen en la zona del Alto, en Tefía, para honrar a los caídos. El monumento con el nombre de los 13 fallecidos y una escultura con una inscripción en la que se puede leer «triunfo o muerte» son los únicos vestigios que quedan de tal dramática historia.



11 abr. 2014

Así trabajan los infiltrados de la Policía

¿Hay infiltrados en las manifestaciones? ¿Son los infiltrados los que provocan la violencia, haciendo las veces de líquido inflamable arrojado en unas brasas? Los graves incidentes ocurridos tras las marchas de la Dignidad del pasado 22 de marzo, en las que resultaron heridas más de cien personas, han vuelto a poner sobre la mesa esas preguntas. Las redes sociales se han hecho eco de toda clase de imágenes en las que quedaría demostrada la presencia de agentes infiltrados, con argumentos tan aplastantes como una supuesta pulsera de la bandera de España –que en realidad es una bandera republicana- en la muñeca de uno de los alborotadores y la presencia de varios encapuchados en los disturbios y realizando detenciones.

No hacían falta esas “pruebas”… Por supuesto que había agentes infiltrados el pasado 22 de marzo. Igual que los hay en todas las manifestaciones en las que se prevé que pueda haber algún incidente protagonizado por violentos, sean del signo que sean: extrema derecha, extrema izquierda, anarquistas... Esos infiltrados fueron los que averiguaron, minutos antes de que comenzasen las agresiones, que los radicales intentarían romper la línea policial que protegía la calle Génova. Y esos mismos policías infiltrados fueron los que el 23 de marzo identificaron al tipo que esgrimió el día anterior el casco de uno de los policías a modo de trofeo de guerra. El individuo acudió a los juzgados de la Plaza de Castilla para pedir la libertad de sus compañeros detenidos con la misma chaqueta que llevaba la noche de los disturbios y fue arrestado allí mismo.

De esa constatación de su existencia a asegurar que son los infiltrados los que provocan la violencia hay un viaje muy largo. “Gritan, se mezclan con ellos, pero no se dedican a tirar adoquines, son nuestros ojos allí, los que nos identifican a los elementos más violentos”, cuenta un responsable policial sobre los agentes encubiertos que actúan en  las manifestaciones. “Y, lógicamente, se cuidan mucho de ser identificados. De hecho, en todas las protestas hay intentos de identificarlos, casi siempre fallidos”, añade el interlocutor.

Los infiltrados de Policía y Guardia Civil fueron fundamentales en la lucha contra el terrorismo. ETA fue perforada varias veces por agentes que se jugaron literalmente la vida para desarticular un comando o para llegar hasta la dirección de la banda. Una de estas infiltradas, una funcionaria de policía, llegó a convivir con dos terroristas del comando Donosti, a los que ella misma llevó en su coche a la cita en la que fueron detenidos. La mujer llegó a San Sebastián haciéndose pasar por militante del movimiento de objeción de conciencia y logró llegar hasta el corazón del comando, haciendo posible el arresto de los asesinos. ETA se encargó de poner en la diana a esta policía gracias a su aparato de propaganda: la revista ArdiBeltza, dirigida por Pepe Rei, publicó su fotografía y el domicilio de sus padres. Ahora, reside en algún país extranjero, al igual que un agente de la Guardia Civil que logró infiltrarse en la estructura que ETA tenía en Francia.

Los Grapo ha sido la banda más infiltrada, un verdadero coladero. Las fuerzas de seguridad golpearon innumerables veces a los comandos y a la dirección de los terroristas. Desde los años 70, los años de plomo de los Grapo, hasta las últimas detenciones de activistas procedentes del movimiento okupa, los infiltrados han sido clave en cada uno de estos golpes, sin que los militantes de la banda ni siquiera se enterasen de que Policía y Guardia Civil anidaban en sus entrañas y daban información precisa de lo que se cocía en el seno de los Grapo.

La lucha contra el crimen organizado y en especial el tráfico de drogas están aún muy lejos de ser un escenario para los policías infiltrados. La figura del agente encubierto aún no está bien desarrollada en nuestros textos legales, al igual que la del testigo protegido, y cuando ha habido alguna operación con este tipo de infiltración, los jueces han dictaminado que los policías estaban provocando el delito y, por tanto, han echado por tierra el procedimiento entero: “Le compramos mil pastillas de éxtasis a un tipo que vendía cien mil al mes y el juez nos dijo que habíamos provocado el delito, como si no fuera a vender si no comprábamos nosotros”, recuerda un ex policía de la Brigada Central de Estupefacientes.

Los infiltrados existen. Compran droga, pero no se ha demostrado que lancen adoquines.

Escrito por Manuel Marlasca para ZoomNews.

8 abr. 2014

Comienza la recuperación del helicóptero accidentado el pasado 19 de marzo.

El pasado 19 de marzo un helicóptero Super Puma del 802 Escuadrón se precipitó al mar, llevándose consigo la vida del capitán Daniel Pena, los tenientes Carmen Ortega y Sebastián Ruiz, y el sargento Carlos Caramanzana. La Armada española, en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía y la Universidad de Las Palmas, comenzará los trabajos para su localización y posterior rescate en los próximos días, los restos se encuentran sumergidos a un profundidad de 2.500 metros y a unas 30 millas al Sureste de la Isla de Fuerteventura.

Además, el buque Malaspina, de la Armada española, actualmente atracado en Cádiz, se desplazará a la zona en los próximos días para iniciar las tareas de localización del aparato. Dada la complejidad y dificultad que entraña este tipo de rescate a grandes profundidades, hace que se requiera de medios y material muy especializados, de los que no dispone el buque Malaspina.

En consecuencia, se ha procedido a contratar los servicios de la compañía Phoenix International Holding, empresa de gran experiencia en este tipo de actividades y un referente mundial en la localización y rescate. El buque de la compañía Phoenix, actualmente en la isla de Chipre, tardará alrededor de 10 días en hacer el tránsito a la zona de operaciones. Mientras tanto, será el buque Malaspina el encargado de iniciar los trabajos de localización, al objeto de reducir los tiempos y acelerar el proceso de una eventual recuperación.

7 abr. 2014

Radiografía de un antidisturbios

Sábado, 22 de marzo. Madrid. Calle Génova. Jacinto Morales aguanta el tirón de una mala noche de trabajo. Es parte del mayor despliegue del Cuerpo Nacional de Policía en una manifestación: 1.650 agentes. Debajo del casco y del visor solo adivina el avispero de pelotas y piedras que vuelan por la Plaza de Colón. Por el pinganillo escuchan algo extraño. Dicen que unas mil personas han acorralado a un grupo de agentes. Es 'Puma 70'. Los están acribillando. Jacinto los escucha pedir socorro con las voces entrecortadas por los sonidos de los golpes en los escudos y en los cascos. 'Clan-plas-bum-ay'. Los quejidos de sus compañeros se mezclan con las órdenes del jefe de la zona: «Todos estáticos». Mandan que se estén quietos. «Es duro aguantar ahí. Saber que están haciendo daño a los tuyos y no poder hacer nada. El operativo salió muy mal». Hay furgonetas de la Policía Municipal donde no debían estar, un camión de bomberos en el que se parapetan los violentos, los grupos de apoyo perdidos y unos hombres a la deriva en medio de una masa agresiva y desbocada. De 50 agente, hirieron a 35. «¡Matadlos!», gritaban. España estuvo esa noche más cerca del naufragio. Las imágenes del asalto terrible, sumadas a una pila de fotos y vídeos de cargas policiales, porrazos, manotazos, insultos y desmanes, han puesto el punto de mira en Jacinto y sus compañeros policías.

«A ti también te han recortado el sueldo», le gritan en cada salida. Es cierto. También que tiene dos hijos que van a la escuela pública -y que no saben que es antidisturbios-, que su madre de 78 años le recrimina que disuelva a «trabajadores y a madres», que ella vive en un cuarto sin ascensor. Que de no haber estado de servicio, hubiera acudido a la manifestación del 22-M con cientos de miles de ciudadanos protestando contra el paro, los desahucios y los recortes sociales. «He acudido por mi cuenta a algunas asambleas y estoy de acuerdo con muchas de las cosas que piden».

Pero estaba allí, vestido de robocop, manteniendo el tipo. Jacinto Morales, secretario general de la Federación de la UIP del Sindicato Unificado de Policía, soñaba con llevar la placa desde crío. Por eso hizo la oposición para entrar en la Unidad de Intervención Policial y formar parte de los más duros del cuerpo. Entonces no eran tantos. Ahora optan a ella 2.500 para 150 plazas. Hay pruebas psicotécnicas (apto o no apto) más duras que las generales del Cuerpo Nacional de Policía y otras físicas. Alcanzar el 10 es difícil: nadar 50 metros en siete segundos, subir la cuerda a pulso, hacer 16 dominadas y correr dos kilómetros en 6:15. No tienen que ser más grandes: 1,65 las mujeres y 1,70 los hombres, igual que otros agentes. Cada dos años repiten examen. A sus 46, Jacinto tiene alguna ventaja: llegar a las ocho dominadas y correr dos kilómetros en siete minutos. Con la camisa de calle disimula que está fuerte como un mulo. Si no dan la talla o los informes de los jefes no son favorables, deben abandonar. Cada año caen entre cinco y diez.

En total son 2.700 y él no pone la mano en el fuego «por nadie», pero asegura que los agentes violentos son «dos o tres». El reportero le explica esta escena: el domingo pasado, disuelta la manifestación de 'Jaque a la Monarquía' en la plaza Neptuno, al abandonar las furgonetas el Paseo del Prado, un manifestante adolescente grita al vehículo que se va: «¡Mira el gilipollas!». Paran unos metros más adelante, un policía se baja fuera de control y le cruza la cara a otro chaval: «Tira p'allá». Después, se le escuchará amenazar a uno más: «Ven, que te voy a patear la cabeza». Y golpear a tres periodistas. «No queremos violentos porque el mayor valor de alguien de la UIP es la serenidad. Los vamos apartando. No son buenos para nosotros ni para nuestra imagen. No lo justifico en ningún caso, pero habría que ver cuánto tiempo llevaba trabajando ese hombre». Una de las reivindicaciones de los agentes es su jornada. La suya se llama disponibilidad permanente y se supone que cuando suena el teléfono, sea la hora que sea, tienen que acudir. Continuamente viajan de un sitio a otro en las furgonetas. Cobran un complemento de 7.000 euros brutos anuales.

Desde que hace 20 años dio el primer porrazo en un derbi madrileño, se ha visto en tantos jaleos que ya no recuerda cuándo fue la última vez que se puso nervioso. «Nunca me lo he tomado como algo personal». Jacinto defiende que la carga, que debe ser rápida, precisa y con detenidos, es «una excepción».
Componen este curioso ejército de antidisturbios doce unidades repartidas por España. La de Madrid, centralizada en el complejo de Moratalaz, es la más numerosa. Está compuesta por doce grupos. Cada grupo (Puma 10, 20, 30, hasta 120 en la capital) lo componen 50 agentes: tres subgrupos más el jefe y los enlaces. Cada subgrupo son dos furgonetas, una con siete policías y otra con ocho, con dos escudos y dos bocachas.

El casco tamiza la selva de sonidos. Solo se entienden las órdenes que llegan por la radio y alguna voz del que está al lado. Forman un panel que intercala a jóvenes fuertes con veteranos que los tranquilizan y contienen. Se mueven por parejas: uno dispara y el de delante protege. Hay una norma de oro: «No dejar a nadie solo». Entre ellos se tocan las espaldas, se sujetan por los cinturones y se gritan. Saben que ha comenzado el lío por el aullido de la gente que tienen alrededor: delante están los que llaman 'los malos'; detrás, el grupo de reacción y apoyo, su cordón umbilical.

Donde más duelen las piedras es en las espinillas. Jacinto no recuerda sangre propia ni haber perdido los nervios. «Me han dicho de todo, que 'ya te veré', que 'tus hijos...'». Tampoco haber tenido que hacer de tripas corazón para cargar. Al contrario. Lo que más les tensa ahora mismo -y algunos están a punto de estallar- es el «uso político» que de ellos hacen los de arriba: «Tendríamos que defendernos más ante las agresiones».

La ropa escondida

Es un trabajo, vale, pero no es como los demás. En casa no habla de ello, menos con sus hijos. En su club de moteros, en cambio, saben perfectamente a qué se dedica. «A veces, discutimos». Iker, un nombre ficticio para preservar su identidad, cuelga el mono negro de la Brigada Móvil de la Ertzaintza en una parte escondida del tendedero. No es por vergüenza, pero en Euskadi, pertenecer a los 'beltzas' ('negros', como se le conoce por el color de sus buzos) no es ninguna broma. Nació en un pueblo obrero de la Margen Izquierda de Vizcaya, tiene 47 años y vive a unos kilómetros de Euskadi. Cuando tomando un vino escucha a alguien comentar que «llegaron los 'beltzas' y medían dos metros» se sonríe y recuerda su 1,74 de altura (con 1,70 se puede entrar). De la semana pasa tres días entrenando: taekwondo, manejo de la defensa, tiro con lanzador -ya no usan pelotas-, táctica policial y gimnasia, lo que más les gusta. Y cuatro en el centro de Iurreta (Vizcaya). Iker tiene claro que el que nace para repartir no sirve para este oficio. «Hay que estar muy tranquilo cuando se sale a la calle», explica este agente, que hace 16 años entró por primera vez en acción: «Me temblaba la pierna». Es licenciado en Comunicación Audiovisual, pero llegó a la Ertzaintza porque necesitaba un sueldo para seguir adelante.

No han sido 16 años fáciles. La historia de ese cuerpo está envenenada por el plomo. En 1994, dos ertzainas fueron quemados en Rentería. Uno de ellos se tiró al río e intentaron rematarlo. Un año después, quemaron una furgoneta entera con los agentes dentro. La tranquilidad del fin de los atentados de ETA reventó con la muerte en abril de 2012 de Íñigo Cabacas por un pelotazo en la cabeza, durante los disturbios que siguieron a un partido del Athletic (tres agentes y un oficial están imputados), y la tensión ha aumentado de nuevo en las últimas semanas. «Nos utilizan políticamente y eso nos supera», asegura el agente, padre de dos hijos. Se refiere a los incidentes del Foro España 2014, en el que participaron, entre otros, Christine Lagarde y Mariano Rajoy. Mientras tanto, los violentos destrozaban la Gran Vía de Bilbao y a ellos les ordenaban aguantar: «Por radio decían que ardían solo un par de contenedores».

Siente rabia al abordar este episodio y recuerda aquella ocasión, una tarde de fiestas de hace muchos años en su propio pueblo, cuando tuvo que poner orden en una manifestación violenta convocada por la izquierda abertzale. Abrió dos cabezas. «No me siento orgulloso, pero sabía que ellos, si pudieran, me matarían. Porque sabes a quién pegas. No es lo mismo disolver una manifestación de radicales, que son tu enemigo, que un problema laboral. Ahí siempre hay alguien que avisa: 'Ojo, que son trabajadores, como nosotros'».
La escalada de tensión por la crisis, el nerviosismo vivido en Madrid, en Euskadi es pan comido. «Ahora estamos bien. Hemos recibido tantos insultos que ya nos resbalan». En la furgoneta, ya casi todo son risas y bromas. Aquella consigna terrible que se cantaba en las manifestaciones -«'Zipaio', hoy tú de negro, mañana tu mujer»- ya solo es un chiste que se hacen entre ellos.

Por FRANCISCO APAOLAZA para hoy.es