29 abr. 2013

Con las botas puestas

Sin duda se han convertido en la imagen de la Policía. Sin duda, es el rostro duro, la cara de los que se tienen que poner en primera línea, de los que tienen que reconducir la paz y la tranquilidad en las calles en las situaciones más difíciles. Su aspecto es intimidatorio, duro... Y tiene que ser así.
Son los agentes de las Unidades de Intervención Policial, las antiguas unidades antidisturbios. Los hombres de la porra. Siempre con las botas puestas.

A ellos les toca bailar siempre con "la más fea". Porque lo hagan como lo hagan siempre habrá una instantánea, una secuencia de vídeo que, de forma aislada, traslade la imagen de brutalidad. Esa brutalidad puede existir. De hecho, no será la primera vez que internamente se sanciona a alguno de estos agentes por "excesos". Todos los hemos visto. Pero estos excesos son mínimos, son las excepciones entre el gran número de actuaciones que estos uniformados de botas altas tienen que llevar a cabo.

Manifestantes antisistemas, durante la concentración del jueves frente al Congreso.

"La orden de cargar es la última de las últimas de las decisiones. No vamos a cargar. No. Tratamos de evitarlo siempre", recuerda uno de estos mandos de las UIP en una charla con este periodista.

Pero cuando hay que recomponer el orden en las calles, las porras salen de sus fundas y las detenciones se practican sobre aquellos que tratan de imponer su voluntad con violencia y fuera del sistema.

"Cumplimos con nuestra obligación, hacemos cumplir la Ley y actuamos siempre bajo criterios de proporcionalidad", resume, marcial, otro de los mandos.

Despliegue especial para hacer frente a la iniciativa de los antisistema.

Este último lustro, y como consecuencia del aumento de las protestas ciudadanas enmarcadas en la agudización de la crisis, el papel de estos uniformados ha copado las primeras páginas de los periódicos.

Pero pocas veces conocemos las interioridades de uno de los servicios de la Policía "más delicados", como recuerdan desde el Ministerio del Interior. Yes que los políticos saben que la imagen es clave ante su opinión pública y ante la opinión pública internacional. Y que esa imagen está en la calle, en las protestas y en la reacción policial.

Por eso estos agentes reciben órdenes claras para actuar siempre con proporcionalidad. Y tratan siempre, como dicen en su argot, de encapsular a los elementos violentos y antisistemas que siempre se cuelan en todas las protestas y que solo buscan el disturbio y la violencia.

Pero hasta que un agente antidisturbio carga, tiene que aguantar y aguantar y aguantar. Yo he visto como les escupen, como se acercan a sus caras y les insultan a sus hijos. Incluso, no es exageración, en una ocasión vi a un antisistema, completamente borracho, devolver en las botas de un antidisturbio y luego seguir insultándole y "acordándose" de su familia. El agente tuvo que ser sujetado por el compañero que tenía al lado. "Tranquilo, aguanta". Las provocaciones que sufren estos agentes son incontables. El jueves, en Neptuno, casi un millar de radicales poco amigos del sistema les cantaban: "madero, me he follado a tu mujer". Ylo que es peor, "ojalá resuciten los grapo y os lleven a todos por delante con vuestras familias".

En fin, que este cuerpo es el más impopular, el más feo, el que da la foto agresiva de la actitud policial pero, sin duda, y aunque haya excesos, sin ellos, los demócratas no dormirían tranquilos del todo. Mi reconocimiento al trabajo que en el marco de la ley lleva adelante la Policía. Estos agentes son los que pueden utilizar, por ley, la violencia, para reponer la ley. Lo dice la ley.

Fernando Lázaro. Fuente: Bajos Fondos

28 abr. 2013

Los 'ángeles' de Twitter: así funciona @policia

El Cuerpo Nacional de Policía tiene un aliado poderoso en Internet. Sobre todo gracias a las redes sociales y al enorme éxito de su cuenta en Twitter @policía: más de 440.000 seguidores y subiendo. No son herramientas de denuncia pero sí una vía para acercar la labor de este cuerpo, escuchar y aconsejar a los ciudadanos. Incluso a veces para recabar a veces información valiosa contra el crimen.

Bienvenidos a @policia, el lugar en el que los polis no 'siguen' a nadie pero que ya cuenta con más de 440.000 'followers' (al cierre de este reportaje). Abierta en marzo de 2009, la cuenta ha experimentado un impresionante crecimiento en pocos años. Este éxito parece responder a una fórmula con pocos pero importantes ingredientes: un lenguaje cercano (a veces con grandes dosis de humor), respuestas rápidas a los problemas que se plantean y mucho, mucho trabajo.

Mientras que en las redes sociales la actividad es más informativa y pedagógica -los muros no admiten comentarios para evitar mensajes ofensivos y otras situaciones delicadas-, la popular red de 'microblogging' constituye un camino de ida y vuelta. La Policía usa Twitter para comunicarse, pero también para escuchar, conversar y detectar las preocupaciones de los usuarios -sobre todo acerca de Internet, pero también sobre otros problemas como drogas, vandalismo... Funciona incluso como vía de entrada de datos útiles para la labor de los grupos de investigación. Pero ojo, aunque pueda parecer lo contrario, no son una extensión del 091, el teléfono de emergencias del cuerpo.

La 'culpa' de este éxito en la red de 'microblogging' la tiene Carlos Fernández Guerra, responsable de redes sociales de la Policía ('Social Media Manager'), el único que no es policía en el gabinete de prensa del cuerpo. Dirige un equipo de ocho personas, el Grupo de Redes Sociales, capacitadas para abordar las redes sociales en la Policía. El equipo no trabaja las 24 horas del día, pero sus jornadas son muy largas y a menudo se prolongan hasta la madrugada.
 
"El salto cualitativo en cuanto a comunicación en redes sociales se produjo con la llegada de Ignacio Cosidó al frente de la institución, ya que él es tuitero, bloguero, internauta 100%, y como él tuvo que frenar su actividad en la Red nos pidió que diéramos un impulso al uso de las redes sociales en la Policía", comenta. Desde el año pasado, reconoce, se ha multiplicado por seis el uso de estas herramientas.

La estrategia de comunicación coordinada por Fernández Guerra ha dado unos frutos extraordinarios y da a la Policía una cercanía a los ciudadanos inédita hasta hace muy poco. Su equipo mantiene una presencia importante en redes sociales como Facebook y, sobre todo Tuenti, porque "es española, mantienen unas relaciones excelentes con la Policía e interesa mucho para trasmitir mensajes a los más jóvenes", afirma Fernández Guerra. Recuerda la existencia del Plan Contigo, con 75.000 usuarios, una campaña dedicada especialmente a informar y prevenir problemas entre los jóvenes. "Tenemos interés en las redes sociales porque es donde está la gente, y damos mucha importancia a los jóvenes y su seguridad, abordamos problemas como la seguridad en Internet, la privacidad, la seguridad ciudadana, la seguridad vial, el 'sexting'... En todo lo que tiene que ver con la seguridad, allí tiene mucho sentido que esté la Policía", afirma.

Pero es la cuenta en Twitter y su casi medio millón de seguidores -presumen de que sólo el FBI estadounidense tiene más seguidores entre las policías del mundo-, la que les ha catapultado a la la fama.

Fernández Guerra explica que la cuenta, una de las primeras entre las instituciones púbicas, arrancó de una forma experimental, sobre todo para informar y comunicarse con los medios. "A llegar a los 10.000 seguidores, poco a poco fuimos cambiando al ver que íbamos sumando un público no profesional, general, así que empezamos a enfocar la actividad hacia la formación, la prevención y la atención al ciudadano", comenta el responsable. La apuesta fuerte llegó a principios de 2012, cuando se impulsó Twitter y las redes sociales como vías de colaboración ciudadana y herramientas de utilidad policial.

Respuestas

Elisa Rebolo, agente destinada en el gabinete de prensa y redes sociales del cuerpo, explica que los ciudadanos hacen preguntas sobre todo relacionadas con seguridad en red, especialmente padres preocupados por la seguridad de sus hijos menores en Internet, porque a menudo no controlan cómo funciona este universo 'online'.

"Tenemos otro tipo de usuarios que nos dan información sobre, por ejemplo, tráfico de drogas o vandalismo, y esa información se la remitimos a los grupos operativos para que estudien si pueden actuar". "No es un lugar para poner denuncias propiamente dicho", puntualiza Rebolo, "una persona que tenga un problema debe acudir a una comisaría a formular esa denuncia. Pero si es una buena herramienta de información y de solución de dudas, nosotros podemos aconsejar".

Aseguran que atienden a todos los usuarios que se dirigen a @policia, si existe un problema que ven que se repite -por ejemplo, la aparición de un virus con el nombre de la Policía que puede inducir a engaño- entonces dan una respuesta general de alerta o un mensaje con consejos para su comunidad de seguidores.

Tal fue el reciente caso de un vídeo sexual con menores grabado en Cádiz que apareció en la Red recientemente, ante el cual @policia reaccionó inmediatamente después del primer aviso, que llegó de madrugada. "Pedimos a la población que no difundiera ese vídeo porque se trata de un delito grave al aparecer menores", recuerda Rebolo. Enseguida se comunicaron con la Brigada de Información Tecnológica (BIT) para que frenaran la difusión en diversas páginas a las que se había ido sabiendo. "La respuesta de los ciudadanos en estos casos suele ser muy positiva, nuestro mensaje (retuitear el vídeo puede ser también delito) se difundió rápidamente gracias a ellos".

La otra cara de esta vía de comunicación es el 'efecto imitación'. "A los pocos días, hubo otro intento con un vídeo con menores de 12 años, pero hemos visto que este problema suele ser aislado, la mayoría de los usuarios entienden que hay que apoyar el mensaje de que no se difundan esos contenidos, que la difusión es delito", afirma la agente. Para evitar ese contagio, apunta Rebolo, es tratar de educar e informar de las graves consecuencias de algunas acciones como la difusión de estos contenidos con menores. "Muchas veces la gente no tiene conciencia de que algunos comportamientos en redes sociales y en Internet son delitos que se persiguen igual que en la vida real".

Un centenar de mensajes al día

En ocasiones, desde @policia envían mensajes directos (DM), privados, a algún usuarios para solucionar una duda puntual. Esto supone una media de más un centenar de mensajes por día, entre respuestas publicas y DM, afirman. "Muchos mensajes se repiten, son felicitaciones o saludos, que también contestamos, pero mensajes con información que consideramos relevante contestamos a unos cien", puntualiza Rebolo.

Naturalmente también tienen 'trolls', personas que insultan o difaman, pero generalmente suelen obviar estos contenidos al ser conscientes de la naturaleza inmediata y ruidosa de la redes. ¿Cómo se sabe qué es broma y qué es serio? "Con la práctica acabas detectándolo de forma casi automática", comenta Rebolo, y añade: "Incluso sabemos más o menos qué 'tuits' van a tener más repercusión".

En muchas ocasiones le echan sentido del humor, con un lenguaje muy alejado de lo que uno pudiera esperar de la Policía Nacional. Un ejemplo reciente: en plena Feria de Abril en Sevilla, este fue uno de sus mensajes para evitar robos en las casetas:

"Queremos llegar a la gente y sabemos que ésta es una manera", comenta la agente, "a fuerza de practicar ya nos sale solo". Por cierto, en la misma Feria de Abril, la caseta de la propia Policía sufrió un robo, pero esa es otra historia.

La formación en redes sociales ha sido fundamental. El equipo agentes detrás de los perfiles de la Policía son portavoces, agentes preparados que realizan las tareas del gabinete de comunicación pero que han evolucionado para adaptarse al lenguaje de la Red, más cercano y prácticamente sin intermediación.

"No queremos ser muy técnicos, ni en lo tecnológico ni en lo policial, porque lo importante es que los mensajes sean comprensibles para todos", insiste Fernández Guerra. "Solemos contar las operaciones más llamativas o las más útiles, es decir, a veces explicamos operaciones irrelevantes desde el punto de vista policial -por ejemplo, que se han detenidos a dos personas por hacer el tonto-, pero que es muy llamativo, como aviso a navegantes".

Para todo hay un momento en @policia. "Cambiamos el lenguaje que usamos, que es completamente diferente según sea por la mañana o por la noche", apunta Fernández Guerra. "No gastamos bromas por la mañana, durante la jornada laboral, porque además no queremos ser cómicos, pero sabemos que quien está conectado por la noche es un usuario completamente distinto".

Porque es de este modo como han logrado captar el interés de cientos de miles de internautas y pueden prestar mejor su servicio. "Nuestra intención es llegar al usuario medio para informarle y aconsejarle", concluye Rebolo. "Informamos sobre operaciones cerradas y cuando los grupos nos dan permiso, porque al final lo que prima es el trabajo policial".

Fuente: El Mundo

26 abr. 2013

Nada de cargas. ¡Calma!

Son el objetivo a batir para radicales y «antisistema». Las redes sociales e internet se han convertido en sus principales enemigos. La sociedad escudriña al milímetro sus intervenciones y cualquier paso en falso es utilizado por los políticos como arma arrojadiza. Así, sometidos a una presión extrema, se encuentran los agentes que forman parte de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Los antidisturbios o «uiperos» saben que su imagen ha sido herida de muerte y que «no será fácil recuperar el respeto de la gente», las mismas que ahora les insultan al toparse con ellos o les abuchean al paso de un furgón.

El 23-F miles de personas salieron a la calle para manifestarse por la política de recortes del Gobierno. LA RAZÓN acompañó a los «uiperos» en esa jornada, una más de las ya casi diarias que se suceden en la capital de España. «No tenemos nada que ocultar. Actuamos con total transparencia», nos dice el Inspector Jefe de la UIP de Madrid, Javier Noguerales Alonso, en su despacho. Bueno, nos dice algo más: «A la menor señal de peligro ¡Al furgón!». Y es que de todos es sabido que atar en corto a los periodistas no es tarea fácil. «Dejadnos trabajar», resuelve finalmente.
Son las 17:00 horas y llegamos al complejo de Moratalaz. Desde aquí saldremos minutos después hacia el epicentro de la marcha convocada por «Marea Ciudadana», la plaza de Neptuno. Nada más vernos nos pregunta dónde están nuestros chalecos identificativos y nuestros cascos, comentario que más tarde recordaremos y de qué manera. «La marcha transcurre de momento tranquila... (ring, ring) sí, perdonad un segundo... me dicen que han localizado a un grupo de unas cien personas que vienen haciendo pintadas por Ciudad de Barcelona», explica Noguerales, «éstos son los que la lían». No se equivocaba, el guión de los alborotadores siempre es el mismo: participan en la manifestación como uno más, con sus consignas y banderas, aguardando a que apenas quede gente. Es entonces, ya entrada la noche, cuando comienzan a provocar a los antidisturbios. Lo que viene después ya es de sobra conocido.
Por fin nos ponemos en marcha. Vamos en un furgón de los Puma (nombre que reciben estos indicativos policiales). Puma 12 es el encargado de custodiarnos y llevarnos hasta el centro de Madrid, donde ya está preparado todo el dispositivo. Al llegar a Alcalá y Cibeles nos topamos ya con los manifestantes. «¡Hijos de perra!», «¡Vergüenza os tenía que dar!», «¡Sois como ellos!»... así son recibidos los agentes a los que acompañamos, por no hablar de los abucheos, los pitidos, los golpes al furgón y la provocación de alguno de los viandantes, que no duda en ponerse delante del vehículo y plantarle cara. Los agentes no ceden a las provocaciones y siguen su camino, ni siquiera se han bajado del vehículo y ya son increpados. «Esto es lo habitual. Ya no nos ven como antes, pero nosotros sólo cumplimos con nuestro trabajo», explica apenado uno de los policías. Pero, por mucho que sea algo cotidiano, no te acostumbras. El día a día se hace soportable gracias «al compañerismo, al equipo y a la unidad».

Proteger a los ciudadanos

Nos bajamos del furgón y conocemos al «jefe», Puma 12 (recibe el mismo nombre que el indicativo), al que no le hace mucha gracia nuestra llegada. Al fin y al cabo él está allí para trabajar, cuidar de sus hombres y «proteger a los ciudadanos», no para hacer de niñero de unos periodistas. Lo primero que llama la atención son las dos hileras de policías. Los de delante, los más cercanos a los manifestantes, van de uniforme; los de atrás llevan ya el equipo completo de «uiperos», incluido el pesado chaleco antitrauma.
El «jefe» –le llamaremos así pese a conocer su nombre personal– nos explica que se trata de una «maniobra preventiva», es decir, «nuestro objetivo no es intimidar a la gente» y por eso los uniformados al completo se quedan en un segundo plano por si hubiese que intervenir. Y, más allá de que todos los antidisturbios parezcan «armarios roperos», lo cierto es que entre el casco –que ofrece una escasa visibilidad como pudimos comprobar–, el chaleco antitrauma, el escudo y el resto de protecciones, la movilidad de los agentes se ve muy reducida. Y si encima llevan la «franchi» (escopeta) y la «bocacha» (artilugio que se acopla al arma para lanzar bolas de goma), la situación se complica aún más.
«¡Vergüenza me daría ser policía!», «defendéis a los políticos en lugar de a la gente»... la lista de reproches hacia los agentes es constante. «Nosotros sólo cumplimos con nuestro deber, esté quien esté en el Gobierno, eso nos da igual», comenta uno de los «uiperos» y añade que «lo que no podemos hacer es dejar que tomen el Congreso, ¡hombre!».
De repente, dos señoras de avanzada edad se paran frente a nosotros y nos hacen una foto. Minutos después la operación se repite, en esta ocasión son chicos jóvenes. «Es normal, no te preocupes», me dice el «jefe», «pensarán que sois infiltrados (sonríe)». Por fin nos hemos ganado a Puma 12. «Al estar en la vía pública pueden hacerlo. Hacen fotos de las matrículas de los furgones, de nuestras caras, de nuestros números identificativos y muchos de ellos lo cuelgan luego en youTube y en las redes sociales». Nada se puede hacer para evitarlo.
La marcha prosigue su curso, son las 19:30 horas y los hombres de Puma 12 han mantenido una actitud ejemplar. Nos cuentan que también hay dispositivos de seguridad en la calle Génova y la Bolsa, donde está previsto que vayan los alborotadores tras la manifestación. La marcha parece tocar a su fin, así que decidimos ir hacia la Carrera de San Jerónimo, infranqueable por todos lados. Hasta ese momento, los Bomberos habían hecho un cordón para impedir que la gente llegase a las vallas, pero de esa barrera humana apenas queda ya nada. Los manifestantes están junto a las vallas y se produce algún amago de tirarlas abajo.


Lluvia de piedras

«Calma señores, calma», piden los antidisturbios y la cosa no va a mayores. Pero varios grupos de radicales ya han tomado posiciones, como nos informan los policías: Izquierda Castellana, Corriente Roja, Bukaneros e Izquierda Internacional, entre otros. Su plan es montarla y salir disparados hacia Atocha.
A las 20:10 comienza la lluvia de piedras contra la UIP y por ende, contra nosotros. Todos los agentes se colocan el equipo antidisturbios y es aquí donde recordamos las palabras de Javier Noguerales: «¿Dónde están vuestros cascos?». Ya ha anochecido y la marcha ha finalizado. Son las 21:00 horas, comienza la batalla. Más de cien ultras están dispuestos a liarla y así se lo hacen saber a la Policía, tirándoles piedras y botellas de cristal. En su huida hacia Atocha y el Centro de Arte Reina Sofía arrasan con todo, tirando sillas y mesas de los bares en medio de la vía pública, lo que obliga a parar en seco la circulación. «¡Nada de cargas. Calma!» se oye por el canal interno de los Puma. La Policía no puede cargar si Delegación del Gobierno no da la orden. La situación se hace insostenible. Armados con piedras y palos intentan rodear a un grupo de «uiperos». Finalmente, los agentes reciben el «OK» y cargan contra los radicales en la glorieta de Carlos V.
Minutos antes, habían incendiado unos contenedores en el Paseo de las Delicias. El ritmo es vertiginoso. Los furgones van de un lado para otro y el ruido de las sirenas es ensordecedor. El otro foco del conflicto está en Atocha, un grupo nutrido de «antisistemas» ha intentado esconderse en la estación y se ha enfrentado a la UIP, vuelven a producirse cargas. «Grabadlo, grabadlo todo», gritan. «Soy menor, soy menor», alerta una de las jóvenes mientas es detenida. Quizá debió pensar eso antes de enfrentarse a los agentes. Los periodistas nos movemos de un lado para otro intentando captarlo todo. Es imposible. Camino tras un grupo de «uiperos», a mi lado, dos jóvenes buscan palos y piedras para lanzárselas. Las sirenas no cesan de sonar. Pasan los minutos. Atocha ya está blindada, todo parece por fin controlado. Los antidisturbios cubren todas las entradas de la estación, frente a ellos, algunos siguen increpándoles. No hay respuesta, la UIP no cede a la provocación. «¡Arriba chicos, vámonos!», ordena uno de los Puma a sus agentes apenas unos metros más abajo. La noche no ha acabado, les requieren en otro lugar.

Escrito por Maribel Casado para el diario La Razon

20 abr. 2013

Unidad Especial de Intervención (UEI)






El 6 de Junio 1978 se crea el Grupo de Intervención Inmediata de la Guardia Civil (GII), primera unidad de este tipo creada en España, a semejanza del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional francesa (GIGN). Su creación responde a las necesidades que las fuerzas de seguridad tenían para combatir a los cada vez más especializados delincuentes y en especial al terrorismo. Los sucesos de las Olimpiadas de Munich de 1972 habían mostrado a todos los gobiernos la necesidad de contar con este tipo de unidades con carácter permanente.

El 13 de febrero de 1982 queda definitivamente organizada ya con el nombre de Unidad Especial de Intervención, dependiente del director de la Benemérita y con una fuerza aproximada de 80 hombres (un capitán jefe de la unidad, tres o cuatro tenientes, 25 suboficiales y cabos, y medio centenar de guardias).

La UEI tendrá a su cargo el cumplimiento de las misiones siguientes:

  • Hacer frente y neutralizar situaciones de toma de rehenes o secuestros en los que se ha localizado su ubicación.
  • Detención material de delincuentes particularmente peligrosos (como miembros de organizaciones terroristas o aquellas dedicadas al narcotráfico) y de desequilibrados mentales, especialmente agresivos, o en los que concurran circunstancias especialmente peligrosas (sólo en casos excepcionales).
  • La protección inmediata de dignatarios o personalidades ante amenaza inminente de atentado, en casos puntuales.
  • Y en general la neutralización de actos delictivos que exijan una actuación inmediata y altamente especializada que por su peligrosidad y riesgo así lo requiera.

 Estructura de la Unidad

La UEI, mandada por un Teniente Coronel, depende directamente de la Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva (donde también se hayan encuadradas la Agrupación Rural de Seguridad (ARS) y la Unidad de Acción Rápida (UAR). Asimismo tiene como segundo jefe a un Comandante, con una plana mayor de apoyo al mando.

La Unidad está dividida en tres grupos: dos de intervención y uno de apoyo técnico y formación. Un Capitán actúa como coordinador de los grupos de intervención, que son ambos iguales y mandados por Tenientes. Ambos están divididos en dos células, mandadas por Sargentos, que a su vez cuentan con un equipo de asalto y un equipo de tiradores cada una.

El equipo de apoyo técnico, mandado por un Teniente, tiene varios departamentos:
  • Armamento.
  • Transmisiones.
  • Video y fotografía.
  • Material Especial.
  • Negociación
  • Formación
La base de la UEI se encuentra en Valdemoro, dentro del complejo del Colegio de Guardias Jóvenes. Debido a las características de la Unidad y de la necesidad de permanente disponibilidad, todos los miembro tienen que vivir en un círculo de 12 km. alrededor de Valdemoro, estando permanentemente localizables las 24 horas del día, exceptuando los periodos de permiso ordinario, para ser capaces de, en caso de alerta, llegar a la base en menos de media hora.


Intervenciones de la UEI

 Durante los más de veinticinco años que llevan en activo han realizado numerosos servicios conocidos y otros muchos que permanecen el en más profundo anonimato; muchos de estos suelen quedar difuminados entre la genérica de la Benemérita.Ejemplos de su actividad inicial hay muchos, pero uno de los mas representativos es su intervención en la resolución de un motín penitenciario en la cárcel de Basauri, acción que tuvo lugar en Julio de 1983 cuando cinco peligrosos reclusos intentaron fugarse del centro y que al ser descubiertos tomaron algunos rehenes; su intervención fue vital para resolver el incidente sin que se produjesen daños en los rehenes. Misión que en Noviembre de 1984 volvería a repetirse en el penal de Ocaña y después en otros 15 más, con un balance de 74 detenidos y 2 reclusos fallecidos y 104 rehenes liberados, resultando 9 miembros de la Unidad heridos durante estos altercados.

Cabe destacar, por el impacto social social que generó, su participación en la "Operación Pulpo", que llevaría a cabo la liberación del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara en la madrugada del 1 de Julio de 1997 tras haber sido retenido por ETA durante 532 días. Los agentes de la UEI penetraron en la nave industrial y tras una minuciosa búsqueda dieron con el "zulo", lugar al que entro en primer lugar un experimentado Cabo 1º de la Unidad.

Sus despliegues operativos han incluido otras actividades relacionadas con la seguridad de algunas legaciones diplomáticas con ocasión de crisis puntuales, la protección de VIP´s en sus visitas a nuestro país (el Papa Juan Pablo II, por ejemplo, servicio mixto realizado junto al GEO del Cuerpo Nacional de Policía), la protección de personas ante la inminencia de un posible atentado o destacamentos al exterior como el llevado a cabo en Angola para proteger al Papa.

Esta actividad operativa la comparten con otra más desconocida como es la docente. Se sabe que han dado cursos de formación al GEI de los Mossos d´Escuadra de Cataluña y han sido participes en cursos como el de "Situaciones de Crisis en Aeronaves" realizados en Valdemoro para el Comité Coordinador de Seguridad de Vuelo (CCSV).
Asimismo han venido realizando, de acuerdo con el Consejo de Seguridad Nuclear, diversas intrusiones perimetrales en centrales nucleares del territorio español, con el fin de valorar los sistemas de seguridad de las mismas.


17 abr. 2013

Historia del Rokiski

En el apéndice número 3 del Reglamento del Servicio de Aeronáutica (aprobado por RO de 16 de abril de 1913), decía: : "El personal del servicio aeronáutico llevará sobre el uniforme el emblema de Aeronáutica: dos alas de plata con un disco rojo en medio y una Corona Real encima. Este emblema será de metal para
los soldados y clases de tropa, que lo llevarán en el brazo izquierdo; y bordado para los jefes y oficiales, que lo llevarán en el costado derecho a la altura del primer botón de la guerrera". "Los pilotos
de globo añadirán al emblema una rueda de timón, y los de aeroplano una hélice de cuatro ramas".

Si se disponía de dos o de los tres títulos aeronáuticos, los distintivos se sobreponían uno encima de otro. Los observadores solamente ostentaban el emblema sin ningún distintivo hasta que por Orden del 17 de septiembre de 1920 se creó uno especial para esta titulación que consistía en una estrella dorada de cinco puntas, inscrita en el círculo rojo.

La historia del proyecto de este emblema se desarrolló en el domicilio del Infante don Alfonso de Orleans y Borbón, donde un pequeño grupo de oficiales debatían la necesidad de disponer de un emblema para la aeronáutica, pero que su diseño no fuese tan moderno que con el transcurso del tiempo quedase anticuado.
Debía de tener un origen tan antiguo que no pudiese pasar de moda. La infanta Dª Beatriz, que se encontraba presente en la reunión, como egiptóloga y buena dibujante, propuso que podía inspirarse en el "escarabajo sagrado" (o bien pudo
pensar en el "disco alado" de la tumba de Sethi o en las alas desplegadas de la diosa Maat) y dibujó las dos alas de plata unidas
por un disco rojo y orladas por la corona real, diseño que fue aceptado con la complacencia general.

Por fin, nació como emblema de la
Aviación Militar Española por Real Orden Circular de abril de 1913.
Este emblema ha perdurado a través de los años de existencia de la Aviación en nuestra nación, con pequeñas variantes, ya que se sustituyó la corona real por una
mural durante la II República, para
suprimirla poco más tarde; durante la guerra civil, en la zona gubernamental se le colocó -por poco tiempo- una estrella roja de cinco puntas, mientras que en la
zona sublevada se puso una corona
imperial y en el fondo del disco rojo el águila de San Juan en negro, hasta que en la reinstauración monárquica volvió a situarse la corona real, tal como se mantiene en nuestros días. (Del libro "Uniformidad de la Aeronáutica Española" del Coronel D. Jaime Aguilar Hornos, 1993. Editado por el Museo del Aire).

En lenguaje coloquial se conoce como "Rokiski" al emblema de plata que llevan sobre el uniforme aquellos que están en posesión de algún título aeronáutico, y el nombre le viene del de Luis Rokiski, un estupendo grabador que entre el año 1939 y el de su muerte hacia 1965, realizó los emblemas "de pecho" para
todos los aviadores de aquella época, en su taller del número 27 de la calle de Carretas.

El "Rokiski", es, en consecuencia, precisa y únicamente, el emblema de plata que se lleva en el pecho, con los distintivos de los títulos aeronáuticos que correspondan a quien lo ostenta,según asegura Emilio Herrera Alonso, coronel de Aviación y miembro de número del IHCA.

Fuente: Ejercito del Aire

13 abr. 2013

Real y Militar Órden de San Hermenegildo


Foto: Imagen de San Hermenegildo

Finalizada la guerra de la Independencia Fernando VII regresa definitivamente a España, y queriendo distinguir de alguna manera a todos los que han contribuido a la victoria, ordena a su Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, Don Francisco de Eguía, que consulte con el General Wellington, haciéndolo por carta de 18 de mayo de 1814 . El 12 de junio, el Generalísimo Wellington responde a la carta, proponiendo que fuera la Orden de San Fernando, la que sirviera para premiar no solo el valor, sino también la Constancia en el servicio al cabo de 25 años. La carta y contestación, se remiten al Consejo Supremo de Guerra, que recaba el parecer del Fiscal Militar, el cual añade algunas restricciones e informa al Consejo. Mientras tanto se recibe una instancia dirigida al Rey de D. Gaetano Pastore (Cayetano Pastor), Comandante de la División Siciliana que había combatido en España contra los franceses, también Caballero de la Orden de San Fernando, solicitando una distinción para los militares que habían servido en la guerra, añadiendo una relación de Oficiales.


Todo pasa al Consejo que, separándose del parecer del General Wellington en cuanto que la misma Cruz de San Fernando premiase dos méritos tan diferenciados (el valor y la constancia), propone para premiar la constancia una nueva Orden Militar que se llamaría de San Hermenegildo o de San Recaredo. A dicha condecoración, como decía el informe del Consejo, "serían acreedores aquellos dignos Oficiales que dedican lo mejor de su vida pasando los riesgos e incomodidades que son tan propios de ésta penosa carrera, sacrificando su libertad y propia conveniencias, y contribuyendo a que con su larga permanencia, se conserve el buen orden, disciplina y subordinación de los Ejércitos". Solo sería concedida "a los Oficiales que tengan acreditada su buena conducta, sin nota fea, ni haber sido procesados por algún delito".

Esta nueva Orden se puso bajo la advocación de San Hermenegildo por una serie de circunstancias y vicisitudes que concurrían en este Santo, como: rey español, firmeza inconmovible en la fe que demostró en su martirio, gran devoción a este Santo por parte del rey Felipe II como artífice de la primera unidad religiosa en España, que hizo trasladar su reliquia al Real Monasterio de El Escorial, de donde fue arrebatada por los franceses en el año 1814 y que, recuperada, fue depositada en una valiosa arqueta y devuelta al Real Monasterio, donde permanece hasta nuestros días. Pero la circunstancia determinante de su elección fue la admiración política y la devoción religiosa del Rey Fernando VII hacia la figura de éste Santo.

El Consejo se reúne en Sala de Gobierno el 24 de octubre presidido por el Infante D Carlos como Vicepresidente del mismo, y prepara el informe definitivo para el Rey. Dicho informe es visto por el Rey y, en el mismo margen del oficio de remisión, firma el 28 de noviembre su aprobación para la reforma de la Orden de San Fernando y creación de la nueva Orden de San Hermenegildo. El 2 de enero de 1815 se reune nuevamente el Consejo presentándole a S.M. un primer Reglamento conjunto con la Real y Militar Orden de San Fernando, que es firmado por el Rey en el margen del oficio, el 19 de enero de 1815, llevando un preámbulo común, treinta y seis artículos dedicados a ésta última y correspondiendo los ocho últimos a la creación de la de San Hermenegildo. Ésta Orden, inicialmente, premiaba la constancia en el servicio de los Oficiales de los Reales Ejércitos, Armada y Milicias, se excluía a los no destinados en Cuerpo que combatieran con las armas en la mano, es decir, a los Cuerpos Político-Militares o Auxiliares.

A los seis meses, ante dificultades surgidas en su aplicación, se aprueba por Real Decreto de 10 de julio de 1815 el segundo Reglamento de ésta Orden, también común con el tercero de San Fernando, pero ya diferenciados con articulado propio. En este nuevo Reglamento se fija el día de San Hermenegildo, 13 de abril, para la celebración del CAPÍTULO en la Corte, se establecieron abonos de tiempo por campaña y se pensionaron las cruces. Se creó la Junta de las Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, posteriormente Asamblea de las Órdenes Nacionales y Militares de San Fernando y San Hermenegildo.
Las competencias de la Asamblea fueron pasando por varias instituciones a lo largo de su vida, Consejo Real de España e Indias, Tribunal Especial (luego Supremo) de Guerra y Marina, Consejo Supremo de Guerra y Marina, Consejo Director de las Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo (2ª República), Consejo supremo de Justicia Militar (1939) y Cancillería de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo.
Aunque las Asambleas de ambas Órdenes coincidan en muchos momentos de su historia, a partir del antedicho segundo reglamento, conjunto, sus vicisitudes siguen caminos distintos que darán lugar a nuevos Reglamentos separados. Así, en mayo de 1862 se aprueba el cuarto Reglamento de la Orden de San Fernando que estuvo vigente hasta 1920. Dado que en 1918 se crea la medalla Militar como consecuencia de la Ley Constitutiva del Ejército, en el Reglamento de 1920, se separa de la Orden de San Fernando la posibilidad de conceder la condecoración por valor muy distinguido. Salvo un breve espacio de tiempo, en el que rigió un nuevo Reglamento  promulgado en noviembre de 1925, el de 1920 fue aplicado hasta el año 1931, en que desaparecen casi todas las recompensas militares, y recuperado desde 1936 hasta junio de 1978, cuando se aprueba el séptimo Reglamento que ha sido derogado por el recientemente aprobado de 2001.


Segunda parte

En lo que respecta a la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, ha seguido parecidas vicisitudes. Después de los dos Reglamentos de 1815 no se produce modificación alguna hasta junio de 1879 en que se publica el tercer Reglamento de esta Orden , aprobado por S. M. Alfonso XII, más extenso que los anteriores y con mayor concreción en su articulado. El progresivo crecimiento del número de miembros así lo requería. Hubo varios intentos de modificar éste reglamento, sobre todo en 1871 y 1878, para que ingresaran en la Orden los militares de los denominados Cuerpos Políticos-Militares o Cuerpos Auxiliares (Administración, Intendencia, Jurídico, Intervención, Eclesiástico y Sanidad), consiguiéndose en 1918 por Ley de 29 de junio.

Foto: Capítulo de la Orden del año 1.961Durante la Segunda República se mantuvo éste mismo reglamento aunque se creó, como antes se dijo, el Consejo Director de las Órdenes, por disolución del Consejo Supremo de Guerra y Marina, y se eliminaron de las insignias los símbolos monárquicos (coronas, flor de lis y cintas bicolores), sustituyéndolos por los republicanos, y del nombre se suprimió el título de Real. Durante la guerra civil (1936-1939), el ejército del bando nacional conservó el sistema tradicional de las condecoraciones militares, mientras que en el del bando republicano se renunció a ello, estableciendo un nuevo sistema premial (1937). En la zona "republicana" se declararon abolidas y extintas todas las Órdenes y condecoraciones, prohibiéndose el uso de sus insignias.

En mayo de 1951 se publica el cuarto Reglamento que recoge lo legislado con anterioridad, restableciéndose gran parte del contenido del reglamento de 1879, pero especificándose el ingreso de todos los Cuerpos de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire en la Orden, consolidando esta vieja aspiración. La Asamblea Permanente se ubicó en el Consejo Supremo de Justicia Militar, siendo el Presidente de la misma el Gran Canciller de la Orden; se mantuvo la obligación de celebrar un Capítulo cada dos años. A partir del año 1961 se reinicia la casi perdida tradición del Capítulo, celebrándose desde entonces de manera bienal regular y sucesivamente; se recuperaron las tradiciones, se creó el Estandarte de la Orden, se nombró la llamada Comisión Ejecutiva y se designó al Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial como sede del Capítulo.
La supresión del Consejo Supremo de Justicia Militar en 1987, obligó a la redefinición de la Asamblea de las Órdenes en 1988, con asignación de nuevas funciones y nueva orgánica; se creó la Unidad Administrativa para apoyo de la nueva Asamblea y tras la integración en ésta organización de la citada Comisión Ejecutiva, nace de facto la Cancillería de las Reales y Militares Órdenes. Todo ello presidido por el Gran Canciller de la Orden.

La Real y Militar Orden de San Hermenegildo, a través de su dilatada historia, casi dos veces centenaria, ha seguido un proceso de adaptación a la realidad social de las Fuerzas Armadas que se ha ido plasmando en los sucesivos Reglamentos. En este sentido, y conservando el espíritu de recompensar la constancia en el servicio y la intachable conducta de los militares, hubo que adaptar su Reglamento al nuevo Régimen del Personal Militar Profesional regulado por la Ley 17/89. Así, por necesidades organizativas y legislativas, nace el quinto Reglamento, aprobado por S.M. el Rey Don Juan Carlos, por Real Decreto 223/1994 de 14 de febrero y, en cumplimiento de la citada Ley, queda derogado el Reglamento de la Cruz a la Constancia en el servicio, dando entrada en la Real y Militar Orden a todos los Suboficiales de los tres Ejércitos y Guardia Civil que cumplieran las condiciones de tiempo establecidas.

En éste Reglamento se concretaba la estructura de la Orden: Soberano, Gran Canciller, Censor, Capítulo, Asamblea, y se creaba oficialmente la Cancillería, formada por la Comisión Ejecutiva y la Unidad Administrativa en los mismos términos en que ya existían desde 1988. Además, se modificaron los requisitos de tiempo para lograr las condecoraciones, a la vez que se creaba como nueva condecoración la Encomienda, entre la Cruz y la Placa; se suprimieron las pensiones anejas y se crearon insignias identificativas de autoridades y cargos de la Orden. El ingreso en la Orden quedó abierto, a partir de entonces, para los Suboficiales y para las futuras Damas.
La promulgación de nuevas leyes como la del Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas, Ley 17/99 de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas ( que contiene el mandato de creación de una nueva recompensa a la Constancia en el servicio para el militar profesional ), y el Régimen del Personal del Cuerpo de la Guardia Civil, han conllevado la necesidad de adaptar el Reglamento de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo a la vigente legislación, aprobándose por S.M. el Rey el actual Reglamento por Real Decreto 1189/2000 de 23 de junio.

Es significativo en éste Reglamento de la Orden de San Hermenegildo lo siguiente: al Gran Canciller se le asigna también la presidencia de la Asamblea de la Real y Militar Orden de San Fernando; la Asamblea Permanente lo es también de la de San Fernando y custodio de su Estandarte y la Cancillería llevará también la gestión de los asuntos relacionados con la de San Fernando.
La Real y Militar Orden de San Hermenegildo reune las siguientes peculiaridades:
  • Es la sucesora de la Medalla de la Real Efigie establecida por Felipe IV en 1664.
  • Es una de las más antiguas entre las Reales Órdenes Españolas, junto a la de Carlos III, la de San Fernando y la de Isabel la Católica.
  • Es la única Orden Española que no ha sido jamás abolida desde su fundación.
  • Es la Orden Española que menos vicisitudes ha sufrido a lo largo de su historia, no habiendo modificado apenas ni su objeto ni sus insignias. Sí es la que más iniciativas legislativas ha promovido (leyes, decretos, órdenes, disposiciones...).
  • Es la única institución premial que ha causado jurisprudencia del Tribunal Supremo y de otros Altos Tribunales.
  • Es la única Real y Militar Orden española que, además de mantener su plena personalidad jurídica propia y privativa, celebra regularmente sus Capítulos bienales.
  • Es la más "española" de todas las Órdenes porque en ella solamente pueden ingresar españoles.


Fuente: Ministerio de Defensa